De regreso a la capital, Beryl lucha por sacudirse la culpa por las graves heridas de Vesper, mientras Surena intenta animarlo. Se acerca el día de la boda de la princesa Salacia, y Beryl se une al destacamento de escolta. Tras un breve reencuentro con Shueste y con la amenaza de un ataque de la Compañía Mercenaria Verdapis, llegan a Dilmahakha, la ciudad sagrada de Sphenedyardvania. ¿Pero quién lo está observando?