En el corazón de la ciudad costera más importante de Argentina, un calor asfixiante se abatía sobre sus calles en el año 2000. Fue allí donde "Mikei" comenzó a trabajar para el excéntrico Oscar, un hombre que se autoproclamaba como el inventor de los "trenes de la alegría", una especie de espectáculo itinerante que combinaba la fantasía de los circos con la emoción de los musicales. En este entorno de comedia ligera y teatro de variedades, "Mikei" conoció a una princesa y se enamoró, iniciando un verano lleno de momentos de diversión, decepciones y situaciones absurdas, todo ello acompañado de la música electropop y italo-disco que imperaba en la época. Esta historia de amor y aventuras se desarrolla en un ambiente de farsa y comedia absurda, con un toque de drama y tragicomedia, donde los personajes se ven envueltos en una serie de situaciones cómicas y trágicas, incluyendo accidentes y encuentros con cantantes callejeros, lo que la convierte en una película de comedia dramática y musical única.



