La noticia que sacudió a Euskadi en julio de 1997 cambió para siempre la forma en que los vascos se percibían a sí mismos. En ese mes de verano, la sociedad vasca se convirtió en un frente unido contra la amenaza de la banda terrorista ETA. La historia de aquellos doce días es un recordatorio de la capacidad de resiliencia y solidaridad de los vascos en momentos de crisis. Con la explosión de un coche bomba en la calle Santa Lucía de Barcelona, ETA lanzó un ataque terrorista que resultó en la muerte de diez personas y cientos de heridos. Pero en lugar de ceder al miedo, la sociedad vasca se levantó con una fuerza y un espíritu que sorprendieron al mundo. La respuesta de la gente fue un grito de libertad y de rechazo a la violencia, un llamado a la paz y a la conciliación. Esta historia de coraje y unitariedad es un legado que sigue inspirando a los vascos y a todos aquellos que luchan por la libertad y la paz en un mundo lleno de conflictos.