Mitsuko, de 18 años, se encuentra con un cuadro humillante de sí misma. Lo pintó Kyoko, su hermana pequeña, y, como fue la ganadora del concurso de arte, no lo quitarán hasta dentro de un año. Mitsuko, en un intento de vengarse, decide hacerle lo mismo a su hermana. Mientras la pinta, Mitsuko reflexiona sobre su distante relación con ella.